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jueves, 9 de noviembre de 2017

El toro en México I- Ganadería ATENCO

"Todo empezó en  ATENCO"

La raíz  de los vacunos de México, es una sola: la que plantó en ATENCO, por encargo de Hernán Cortés y la expresa autorización del emperador Carlos V, el licenciado Juan Gutiérrez de Altamirano antes que mediara el siglo XVI, en concreto  1522 según consta en la ANCTL (Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia).
Cortés encarga a su pariente que tras la autorización de Emperador traiga doce pares de reses bravías de Navarra. Parece ser que intervino el virrey Luis de Velasco.  Algunos historiadores dudan de la veracidad de la historia pero sí se sabe que Cortés trajo ganado a la Antillas y de ahí entró por Veracruz y que en Atenco sí había ganado bravo en esa época. 
 

La hermosa hacienda de Atenco, enclavada en el Valle de Toluca, es por tanto la más antigua ganadería de toros bravos que está aún en pie. La más antigua  porque en los siglos de las corridas ecuestres no se solía especificar en los carteles ni de quién eran, ni de dónde eran los toros que los caballeros alanceaban. A partir de 1552 se anuncian toros, concretanto que eran de Atenco.
Conserva la familia Altamirano, honrada con el título condal  de santiago, hasta 1802. Por herencia pasa después a los del apellido Cervantes, que parece que son de origen sevillano y emparentados con los que estiman como fundadores de la Hermandad del Silencio. En 1878  la compran los BARBABOSA, apellido ilustre entre los criadores de ganado de lidia.
Los Barbabosa, junto a los González (Piedras Negras), con los de Llaguno (San Mateo) y los Madrazo (La Punta), forman los apellidos más ilustres de cuantos en México se han dedicado a la crianza del toro bravo.
Comento una particularidad  real que nos ofrecen en México , y es que son conocidas no por los nombres de sus dueños sino por la de sus fincas: Raúl de "Piedras negras", Carlos "Rancho Seco", Paco "la Punta", Antonio "San Mateo" ...
Sígamos el hilo de Atenco para comentar que en manos de esta familia , vive la época de oro más larga y fecunda la vacada.
El 25 de abril de 1897 lidiaron en La Habana dos toros que mató Juan Jiménez El Ecijano, siendo éstos los primeros mexicanos en ser toreados en el extranjero. En 1910 trajeron de la afamada ganadería de Pablo Romero 4 vacas y 2 sementales, por lo cual se pensó que de ahí tomaba los colores de su divisa, cuando en realidad provienen de la Virgen de la capilla de la hacienda, Nuestra Señora de la Concepción de Atenco, vestida de celeste y blanco, colores que luce desde antes de esta importación de simiente brava , como lo muestran antiguos carteles.
Para ver la importancia que tuvo la ganadería podemos decir que en las plazas de la capital de México se lidiaron de 1878 hasta 1936 un total de 796 reses picadas de la citada ganadería. Entra en decadencia en las décadas siguientes.  En 1949 se disuelve la sociedad de los hermanos Barbabosa y queda en manos de don Manuel, quien vio por ella hasta su muerte en 1958, cuando la legó a sus hijos don Luis Ignacio y don Gabriel, quienes a su vez deciden enajenarla en 1968 a don Juan Pérez de la Fuente. Este, que en 1977 agregó dos sementales zacatecanos de José Julián Llaguno, se hizo cargo de la ganadería hasta el día de su muerte el 5 de marzo de 1988 y la legó a sus actuales poseedores, pero don José Antonio falleció el 12 de mayo de 2003 en Toluca, Estado de México, y sus sucesores, con mucha afición, luchan en contra de las adversidades, para sostener en pie esta histórica casa mexicana.
Durante muchos años se han conservado tres líneas separadas en la ganadería: a) La navarra,b) La Saltilla  y c) La de  Santín
Los datos oficiales de la ganadería a día de hoy en la citada Asociación ganadera son:

Propietario:    Doña María del Carmen y Don José Antonio Pérez de la Fuente

Rancho:Fracción de la ex hacienda de Atenco

Ubicación:Tenango del Valle , Estado de México

Denominación:Mexicapán

Divisa:Azul celeste y blanco

Fundación:1522 

Ganadería Atenco

 





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