lunes, 19 de junio de 2017

Iván Fandiño



La vida es así de dura y confusa, todavía resuenan los ecos de San Isidro, de sus triunfadores y tras una fecha señalada en nuestro calendario taurino como es el Corpus nos encontramos en un sábado  de junio con una noticia que nos estremece y nos cuesta reaccionar. Un toro se ha llevado a Iván a ese sitio reservado a los valientes, junto con Victor Barrio, Paquirri, Yiyo, Montoliu, Soto Vargas, Muñoz Ortiz…
El maestro Fandiño era un hombre de una sola pieza, independiente, de una integridad total, enamorado de su profesión, a la que respetaba, honraba y se entregaba todos los días de su vida Torero de pocas sonrisas, de cero miradas al tendido, de pies atados a la arena y de búsqueda de pases imposibles o infinitos. Inconformista y exigente, pero consigo mismo.
 Torero en todo diferente, empezó de pelotari pero su afición taurina podía más y que hasta hablaba de la muerte, de los pocos que lo han hecho abiertamente. Que dijo más de una vez que sabía que existía, que la sentía en su pecho, que le acompañaba muchas tardes. Esta vez se apareció en Aire Sur L´Adour.
Por su forma de ser y actuar se había ganado el respeto de todo el mundo como torero, y más respeto si cabe como persona de convicciones sólidas y honradez poco común. Para llegar a donde estaba había luchado mucho, poniendo en ello todo su ser. Su fiel compañero y apoderado Néstor lo sabe bien cuando ambos decidieron con un apretón de manos iniciar su aventura juntos. Portátiles, sudor, pensiones, malos tragos, silencios, ver la malas tardes como experiencias y las buenas como el camino a seguir.  Salir de la sima a la cima, a la cumbre del toreo, toreando todos los encastes y en las plazas más exigentes.
Casualidades de la vida un toro de Baltasar Iban nos ha privado de poder compartir contigo tu verdad y forma de actuar en la vida y en la plaza. Quién iba a decir que tu suegro en Ecuador su ganadería tenga encaste Baltasar Ibán.
Dios se lo ha llevado pronto siendo muy joven, cuando estaba disfrutando de su familia, y de tantos amigos por todos los rincones,  de su mujer Cayetana y de su hija Mara.  Siempre decimos lo mismo, se van los mejores pero en este caso es la realidad.  Iván, desde el cielo sigue toreando,  siéntete vivo  que para nosotros  siempre estarás  en nuestro recuerdo.  



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